Cuando hablamos de aviones supersónicos, la mente se va inmediatamente al Concorde. Ese icónico dardo de aluminio que cruzaba el Atlántico en tres horas era el símbolo del lujo y la velocidad. Sin embargo, existe un capítulo fascinante y trágico de la Guerra Fría que pocos conocen: el del Tupolev Tu-144.
Apodado despectivamente por Occidente como "Concordski", este avión soviético no solo fue un rival digno del Concorde, sino que lo derrotó en la carrera por llegar primero a las nubes. Pero, ¿por qué entonces el Tu-144 acabó siendo un fracaso comercial mientras el Concorde se convertía en una leyenda?
En este artículo vamos a desgranar la historia de esta bestia de la ingeniería soviética. Comparativa técnica, las razones de su accidente en París, su corta vida comercial y, sobre todo, descubriremos por qué el "Concordski" sigue fascinando a los entusiastas de la aviación.
A finales de los años 60, el mundo estaba obsesionado con la velocidad. Después de conquistar el espacio, las superpotencias se lanzaron a conquistar los cielos comerciales. Por un lado, británicos y franceses unían fuerzas para crear el Concorde. Por otro lado, la Unión Soviética no quería quedarse atrás en la propaganda tecnológica y encargó a la oficina de diseño de Tupolev (creadores de enormes bombarderos) la creación de un avión de pasajeros supersónico.
El nombre en código de este proyecto era Tu-144, y la presión era máxima: debía estar listo antes que el avión "capitalista".
El 31 de diciembre de 1968, mientras Occidente celebraba Fin de Año, el Tu-144 despegaba de la base aérea de Zhukovsky. Lo hacía dos meses antes que el Concorde francés, que voló por primera vez en marzo de 1969.
En mayo de 1970, el avión soviético se convirtió en el primer avión comercial del mundo en superar la barrera Mach 2, alcanzando aproximadamente Mach 2.3. En ese momento, el prestigio soviético estaba por las nubes. Tenían el avión más rápido y grande del mundo.
Sin embargo, los problemas de fiabilidad pronto empezaron a empañar el orgullo.
A simple vista, el Tu-144 era un calco del Concorde. Tenía la misma nariz abatible para mejorar la visibilidad en el aterrizaje y una configuración de ala en delta. Pero los expertos en ingeniería aeronáutica señalan diferencias cruciales.
El Tu-144 era más grande y rápido:
Sin embargo, ser más rápido no significa ser mejor. El Tu-144 tenía un "talón de Aquiles": la autonomía. Para viajar a Mach 2, los motores soviéticos consumían tanto combustible que el avión no podía volar distancias transatlánticas de manera fiable sin escalas, a diferencia de su rival occidental.
Si hay un momento clave en la historia del Tu-144, es el Salón Aeronáutico de París de 1973. El ambiente era eléctrico. El Concorde había volado el día anterior, y los soviéticos estaban decididos a demostrar que su máquina era superior.
El 3 de junio de 1973, el Tu-144 despegó. Todo parecía ir bien hasta que, en un momento dado, el avión comenzó una maniobra de descenso demasiado brusca. Intentando recuperar altitud, el avión entró en pérdida, se desintegró en el aire y cayó sobre la localidad de Goussainville, matando a sus 6 tripulantes y a 8 personas en tierra.
¿Qué pasó? Durante décadas se especuló con un complot occidental o un intento de espionaje. La teoría más extendida hoy en día, avalada por expertos rusos, es que la tripulación intentó realizar una maniobra más espectacular que el Concorde, superando los límites estructurales del aparato o evitando colisionar con un Mirage francés que filmaba el vuelo.
La tragedia en París fue un mazazo para la credibilidad soviética.
A pesar del desastre, los soviéticos intentaron seguir adelante. El Tu-144 entró en servicio con Aeroflot en noviembre de 1977, varios años después que el Concorde. Operaba principalmente en la ruta Moscú-Alma Ata (Kazajistán).
Pero la experiencia de volar en el "Concordski" estaba lejos de ser lujosa. Los pasajeros se quejaban de que el ruido dentro de la cabina era ensordecedor (hasta 95 dB). Se dice que los pasajeros tenían que pasarse notas escritas para comunicarse porque no había manera de hablar.
Este segundo accidente fue la excusa perfecta. Aeroflot perdió el interés, no había razones económicas para mantenerlo (era carísimo) y el programa Tu-144 se canceló en 1984. Realizó solo 55 vuelos comerciales regulares con pasajeros, una miseria comparada con las décadas de servicio del Concorde.
Es fácil calificar al Tupolev Tu-144 como un fracaso estrepitoso. Tuvo una alta tasa de siniestralidad, bajo rendimiento comercial y poca fiabilidad. Sin embargo, para los ingenieros, el Tu-144 fue un avance brutal para la industria aeronáutica soviética.
El problema principal fue el contexto. La URSS intentó construir un Concorde sin tener la madurez tecnológica para los sistemas de control de vuelo computerizados y motores eficientes (tuvieron que pedir tecnología a Occidente para los frenos y los sistemas, lo que les fue negado por el embargo tecnológico).
Hoy en día, el legado del Tu-144 vive en los museos. Las nuevas generaciones de aviones supersónicos, como el Boom Overture, están aprendiendo de los errores del pasado: no basta con ser rápido, hay que ser eficiente y silencioso.
La ciencia aerodinámica dictaba que un ala en delta (forma de triángulo) era la única forma práctica de volar a velocidades sostenidas de Mach 2. Aunque Occidente lo llamó "Copia", los ingenieros de Tupolev argumentan que la similitud se debe a las leyes de la física, no al espionaje.
Se construyeron 16 unidades, incluyendo prototipos y versiones de producción.
El último Tu-144 construido (y la aeronave que usó la NASA para investigaciones en los 90) se encuentra en el Museo Técnico de Sinsheim, en Alemania. Curiosamente, está expuesto justo al lado de un Concorde, lo que permite ver las diferencias y similitudes cara a cara.